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En
el Asunto del Diálogo Inter-religioso
En la conferencia
internacional sobre el dialogo celebrada en Madrid con fecha del 16/7/2008, Su
Majestad El Rey Abdallah Ben Abdel Aziz dio a conocer el contenido de una carta
que le confiaron eruditas y pensadores reunidos en la explanada de la Kaaba, un
carta que llama al diálogo constructivo entre los miembros de las diversas
religiones, una carta que augura a la humanidad la apertura de una nueva página
donde predomina la conciliación con la gracia de Dios en vez del conflicto.
Y añade que todos
creemos en un solo Dios, quién ha enviado los mensajeros (profetas) para el bien
de la humanidad en este mundo y en la posteridad. Mediante su gran sabiduría,
dictó que la gente sea diferente en sus credos, ya que si hubiese querido,
hubiera agrupado a la humanidad bajo una sola religión. Asimismo, nos reunimos
en este foro para reiterar que las religiones deseadas por Dios para la
felicidad de la humanidad deben ser un medio para alcanzar dicha felicidad.
Por consiguiente,
debemos declarar al mundo que la diversidad no debe conducir a la disputa y el
conflicto, y decimos que las tragedias ocurridas en la historia de la humanidad
no fueron causadas por las religiones, más bien por el extremismo que marcó
negativamente a algunos seguidores de toda religión monoteísta y toda doctrina
política.
La mayoría de los
diálogos han fracaso en el pasado porque se han transformado en un
arremetimiento que se centra en las diferencias y las exagera. Es un esfuerzo
inútil que aumenta las tensiones y no las disminuye, o tal vez por haber
intentado fundir las religiones y los credos bajo el pretexto de acercarlas,
siendo a su vez un esfuerzo inútil. De hecho, los líderes de cada religión creen
en su credo y no aceptan un sustituto al mismo. Si deseamos tener éxito en este
encuentro histórico, hay dirigirse a los rasgos comunes que nos unen a todos: la
profunda fe en Dios, los principios nobles y la gran moralidad que caracteriza
la esencia de las religiones.
La humanidad hoy en día
sufre la pérdida de los valores y la confusión de los conceptos. Atraviesa un
período crítico durante el cual es testigo a pesar de todo el progreso
científico de la proliferación de crímenes, el auge del terrorismo, la
disolución de la familia, la drogadicción de la juventud,
la explotación de los fuertes a los débiles, y los conflictos raciales
abominables. Todas ellas resultan del vacío espiritual sufrido por muchas
personas que se han olvidado de Dios y por consiguiente, Dios los condenó a la
perdición. Por ello, nuestra única solución es agruparnos en una palabra
consensuada, mediante el diálogo entre religiones y civilizaciones.
El hombre puede causar
la destrucción de este planeta con todos sus moradores, y es capaz también de
convertirlo en un oasis de paz y seguridad donde conviven los adeptos de
religiones, credos y filosofías, y la gente cooperan ente sí con respeto y
afrontan los problemas mediante el diálogo y no la violencia.
El hombre es capaz con
la gracia de Dios de vencer el odio con el amor, el extremismo con la tolerancia,
y hacer que todos los seres humanos disfruten de la dignidad, siendo un honor de
Dios Todopoderoso (Alabado sea) para todos los hijos de Adán.
Indudablemente, la
pluralidad de los mensajeros es indicio de gran sabiduría para que sea
enaltecida la justicia del Creador, ya que hizo las creencias optativas aunque
el mundo esté sujeto a la ley de la retribución y del castigo.
Los seguidores de cada
mensaje divino adoptaron para sí un sistema que difiere de los sistemas de los
demás mensajes divinos en cuanto a rituales, ayuno y veneraciones.
Las religiones hacen hincapié en la unidad de la fe en el matrimonio para
preservar a los miembros de su mensaje divino. Sin embargo, reyes y príncipes y
grandes líderes a lo largo de la historia no han acatado este principio por
razones políticas o personales.
Entre las obligaciones
de los guardianes de cada religión monoteísta o credo obrar por su permanencia,
prosperidad y continuidad. Asimismo, se considera entre las obligaciones de la
persona nacida en el seno de una familia que pertenece a una religión o un credo
en concreto acatar los principios, valores, costumbres y tradiciones de dicha
religión o credo.
Por consiguiente,
citamos lo que dijo el Profeta (Que la Paz esté con él): "La nación de Moisés
fue dividida e setenta y una sectas, una secta se salvará y las demás sectas
condenados al fuego eterno; la nación de Issa fue dividida en setenta y dos
sectas, una secta se salvará y las demás condenadas al fuego eterno; y la nación
de Mahoma será dividida en setenta y tres sectas: una se salvará y los demás
condenados al fuego eterno".
Sin embargo, la
cuestión es la siguiente: ¿Quién determina las sectas que se van a salvar?! No
es acaso Dios Todopoderoso, el omnisciente y más sabio de los sabios!
En esta ocasión,
la Jefatura Espiritual (Mashyakhat El Akl) de la Comunidad Monoteísta Drusa (Mouwahidoune)
solicita a sus fieles en el credo monoteísta atenerse a los nobles valores y
tradiciones monoteístas, acatar las mismas y respetar su privacidad, y no violar
sus reglas elementales. Y por ende, considera el discurso de Su Majestad el Rey
Abdallah Ben Abdel Aziz la expresión de una situación deseada por los fieles.
Alabado aquel que sigue el camino de la rectitud y de la verdad.
Conceptos Monoteístas
En el Asunto del Diálogo Inter-Religioso
La oficina de la Jefatura Espiritual (Mashyakhat Al Aql)
de la secta Monoteista Drusa (Mouwahidoune) - Beirut
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