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El
Sendero de la fe en las Misiones Celestiales
Alabado sea Alá,
señor de los mundos, y que la paz y la oración esté con su bien amado profeta,
sus elegidos discípulos así como sus seguidores hasta el día del juicio final.
Asimismo, Alá al que se atribuye toda perfección
y majestad, el Supremo, el Altísimo, el Creador, "Señor de los Cielos y de la
Tierra y lo que hay entre ellos, Señor de las tierras del oriente",
el Santo Clemente, el Sempiterno sin principio ni fin,
el Auto-exaltado,
el Omnipresente sin limitación de espacio y tiempo, el Todopoderoso,
el
Omnisciente, que agracia al hombre con su caudal de bondad y generosidad
conforme a su habilidad y capacidad.
Alá Todopoderoso
dijo, “Luego hacemos un coágulo del germen de vida; luego hacemos al coágulo
un trozo de carne; luego hacemos en el trozo de carne huesos, luego vestimos los
huesos con carne; luego lo hacemos crecer en otra creación. Así que.
¡Bendito
sea Alá, el Mejor de los Creadores!” (Sura de los Creyentes – Versículo 14)
Dios Todopoderoso
se dirige a su creación, “¿No soy vuestro señor?” (Sura de los Lugares
Elevados – Versículo 172) y desde entonces hizo que los profetas y
mensajeros sean disponibles en todo momento y lugar para recordar aquellos que
hayan olvidado sus gracias puesto que dijo, “Así que haz que presten atención.
Tú eres tan solo quien les recuerda." (Sura del Acontecimiento Abrumador–
Versículo 21)
La revelación
divina es impartida por un ser humano, el sucesor de Dios en la tierra, visto
por la gente, obrador de milagros por apoyo del Todopoderoso, para mostrar a la
nación elegida el camino recto y la Sunna autentica. Aquello tuvo lugar por la
intercesión del Adán (Que la paz y la oración estén con él) en persona al
cual el Todopoderoso le reveló su conocimiento esotérico y todos los nombres y
por consiguiente, los ángeles se postraron ante él.
Era la intención de
la sabiduría que un poder del mal existiera en contrapartida a la orientación de
los mensajeros, encarnado por el Diablo Maldito que envidió al agraciado Adán y
rehusó postrarse ante él a pesar de su confesión del poder divino; por
consiguiente, reconocer el poder divino es inútil a menos que sea acompañado por
la obediencia a aquel que Dios Todopoderoso envió como guía, evidencia y
bendición para los demás.
Desde
entonces, el conflicto entre el bien y el mal, la luz y las tinieblas, la
orientación y la desilusión ha tenido lugar. Más adelante, el conflicto fue
transmitido al interior de las almas, el recipiente de las marcas tanto de la
orientación como de la desilusión; haciendo que la lucha del alma sea el Gran
Jihad.
Noé sucedió a Adán,
seguido por muchos otros mensajeros (Que la paz y la oración estén con ellos)
hasta el último de los Profetas (Que la paz y la oración estén con ellos)
para establecer la base de la orientación o sea la veneración y el temor a Dios
y el reconocimiento de quienes fueron enviados como evidencia a los mundos.
Visto que Satán,
Maldito sea por Dios, expulsado del cielo por haber desobedecido a Adán (Que
la paz y la oración estén con ellos), juró desviar a todas las criaturas del
sendero de la rectitud; exhortaba a sus fieles mediante sus apostatas venerar
los ídolos en oposición a la rectitud representada por el mensajero de la
auténtica religión.
Abraham El Khalil
(Que la paz y la oración estén con ellos) desempeño el papel más
destacado en quebrantar la veneración de los ídolos con clara evidencia y
probando la intercesión
“Al-wasitah”
del mensajero.
Lo más serio del asunto fue que Satán diseminó ayudantes que percataban el
sentido de la perfección en el hombre, y sobrepasaban el concepto de califato de
Dios sobre la tierra para llamar a la divinidad tales como hicieron Nimrod y
Faraón (Malditos sean pro Alá).
Luego vino Moisés (Que
la paz y la oración estén con ellos),
El que habla con Dios, a los "hijos de Israel" (Bani Israel), al cual
Dios se dirigió en el Monte Tabor, tal como dijo el Todopoderoso en la Sura
de las Alturas, Versículo 143, “Y cuando Moisés llegó a nuestro momento
decretado y su señor le habló, él dijo: Señor mío, muéstrame tu persona para que
te pueda ver. Él
dijo: tú no me puedes ver…”.
Su expresión
‘tú no me
puedes ver’
ni frustra la esperanza de los piadosos ni los hace desesperar; al contrario,
les inculca intimidad, les consolida con esperanza y aviva su anhelo para el día
del encuentro; ‘no me veras en este mundo´ es para motivarle en cumplir
su promesa absoluta hasta el final.
Luego vino
Jesucristo
(Que la paz y la
oración estén con él)
quién fue un prodigio de milagros con sus actos puesto que sus increíbles
manifestaciones milagrosas dejaron atónitos a los mentirosos desveló la falsedad
de los arrogantes; ciegos recobran la vista, cojuelos caminan recto, leprosos
quedan sanados, y los muertos resucitados…
En cuanto al último
de los Profetas Mahoma
(Que la paz y la
oración estén con él),
trajo el milagro del Sagrado Corán que separa el bien del mal; es un milagro
abstracto que existe para siempre, una luminaria, un campo sagrado y un océano
repleto de perlas.
Según el Sagrado
Corán, la gente son clasificada en tres categorías: la primera que no sobresalió
en aprender los ejemplos dados por Dios en su Libro Sagrado y practicada por la
sunna profética, de forma práctica y gradual para alcanzar sus realidades
transcendentales; se asemejan a aquel que no puede nadar y si se afrenta a
bucear, puede ahogarse.
En cuanto a las dos
otras categorías con éxito: la primera incluye aquellos que creen en la verdad
sin embargo carecen de habilidad, anhelo, valor y temeridad; se asemejan a
aquellos que pueden nadar pero tienen miedo de bucear en las profundidades donde
las perlas se encuentran el fondo del océano.
Sin embargo una
categoría superior destacó por su éxito. Su objetivo en aprender a nadar no se
limitó a domesticar su alma; en cambio, su gran anhelo les llevó tan alejados de
la superficie del horizonte para bucear en las profundidades y alcanzar las
hermosas perlas preciosas – son los piadosos y eruditos a los que se refería el
Más Exaltado y glorificado,
“Tan solo aquellos
que tienen conocimiento entre sus fieles que veneran Alá.”
Para ellos, las
puertas de la gracia están abiertas, y son aquellos a los que se refería el
mensajero de la misericordia cuando dice, “Parte del saber queda oculto y no
es percibido excepto por aquellos que conocen a Dios.”
Forma parte de la
sabiduría de la ley islámica agrupar bajo su marco a respondientes musulmanes de
diversas categorías, y expone, “Nosotros designamos una ley y un camino.
Y si a Alá le hubiera placido, os hubiera hecho un solo pueblo excepto
para que Él pudiera probaros en lo que os dio. Así que competid uno con otro en
hacer obras rectas. A Alá retornaréis todos vosotros, así que Él os informará de
aquello en lo que discrepasteis” (Sura
de los Alimentos – Versículo 48).
La Comunidad
Monoteísta Drusa (Mouwahidoune), como otras confesiones islámicas, cree en la
verdad unificada de la fe en todos los mensajes celestiales, tal como declara el
Todopoderoso, "Di: Creemos en Alá y (en) lo que fue revelado a Abraham, e
Ismael e Isaac y Jacob y las tribus, en lo que fue dado a Moisés y Jesús, y en
lo que fue dado a los Profetas por su Señor: nosotros no hacemos ninguna
distinción entre ninguno de ellos y a Él nos sostenemos (Alabado sea Alá
Todopoderoso)."
(Sura de la Vaca -Versículo 136)
Él también dijo,
"Su fe no beneficiará a ninguna alma que no haya creído antes, ni ganado el bien
por medio de su fe."
(Sura del Ganado - Versículo 158).
Y nuestra última
invocación es alabanza a Dios nuestro creador, nuestro guía, nuestro proveedor,
y nuestro curador en caso de caer enfermo;
y damos las gracias a su mensajero, su bien amado
Profeta, el invertido con el mando de Dios (al-qa'im bi-amr Alá)
y el honrado leal a la promesa.
Conceptos
Monoteístas
La Oficina de la
Jefatura Espiritual (Mashyakhat Al Aql)
de la Comunidad
Monoteísta Drusa (Mouwahidoune) - Beirut
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